Estados Unidos obligará a los vehículos eléctricos a emitir un sonido de advertencia a partir de 2020

El Departamento de Transportes de Estados Unidos obligará a todos los vehículos eléctricos con un peso bruto inferior a 4.500 kilogramos a emitir un sonido de advertencia para avisar a los peatones a velocidades inferiores a 30 km/h, a partir de septiembre de 2020. Esta normativa fue establecida en 2010 por el Congreso del país y se ha ido demorando hasta que se fijó una primera fecha límite para cumplir con la obligatoriedad, con el fin de la administración Obama en noviembre de 2016, que lo imponía en 2019.

La National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) congeló posteriormente esta fecha para escuchar los argumentos de los fabricantes de automóviles en un proceso que ahora se ha cerrado definitivamente.

De esta manera, según cuenta el portal Movilidad Eléctrica, en Estados Unidos a partir de septiembre de 2020, cualquier vehículo eléctrico con un peso bruto inferior a las 4,5 toneladas deberá emitir un sonido de advertencia para peatones cuando circule a velocidades inferiores a 30 km/h, tanto marcha adelante como marcha atrás. A partir de esta velocidad la NHTSA considera que el ruido aerodinámico y el rozamiento de los neumáticos con la calzada son suficientes para advertir de la presencia de un vehículo que funciona en modo eléctrico.

En septiembre de 2019, los fabricantes de automóviles deben tener sonido de advertencia instalados en el 50 % de los vehículos a los que se les debe aplicar esta nueva normativa. Algunos de los coches eléctricos e híbridos del mercado actual muchos coches eléctricos e híbridos ya crean ese tipo de ruido, como por ejemplo el Nissan Leaf o el Renault Zoe.

Entre los argumentos que los fabricantes esgrimieron en contra de la implementación obligatoria de un dispositivo de este tipo el coste de implementación fue uno de los más habituales.

El sistema obliga a incorporar un altavoz externo resistente al agua lo que, con la gran cantidad de modelos enchufables existente en la actualidad significa aproximadamente un coste de unos 40 millones de dólares.

La velocidad mínima obligatoria ha sido otra de las grandes controvertidas. Así, por ejemplo Nissan quería reducir la velocidad hasta los 20 km/h para la puesta en marcha del dispositivo. Si bien en las pruebas realizadas para comprobar los beneficios que esta exigencia devolvería en la prevención de accidentes no son muy amplios, la agencia federal afirma que los modelos con un modo silencioso de operación, a baja velocidad, tienen un 19 % más de probabilidad de estar involucrados en una colisión con un peatón o un ciclista que con un vehículo de combustión interna.

Agregar este aviso podría prevenir 2.400 lesiones al año según la NHTSA. Respecto al tipo de ruido, y para evitar los inquietantes o desagradables, la NHTSA aún tiene que decidir si existirá la posibilidad de elegirlo o se estandarizará.

Algunos fabricantes de automóviles esperan que los propietarios seleccionen de una lista de tonos de advertencia aprobados por el regulador.

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