Los motores también importan en el coche eléctrico...

Cuando hablamos de coches eléctricos solemos centrarnos en cuestiones de autonomía, el tipo de baterías, los tiempos de recarga o el consumo... y en ocasiones de las redes de carga, pero en pocas ocasiones se habla de los motores eléctricos. Sin embargo, este tipo de motor cuenta como pasa con el de combustión- con diferentes tipos que tienen sus ventajas y desventajas a la hora de elegirlo ara un determinado uso.

La realidad es que cuando aparece en el mercado un nuevo coche eléctrico, los medios apenas hablamos de su motor; y como mucho se menciona que lleva uno o dos, su potencia, o las ruedas que acciona. Incluso las propias marcas no suelen hacer referencia a la tecnología de los motores que utilizan sus vehículos.

La mayoría de fabricantes desarrolla sus propios motores eléctricos, lo cual viene a indicar que quizá se puedan mejorar con materiales más ligeros, optimizando las prestaciones en función del tipo de vehículo y encontrando alternativas a los metales de tierras raras, imprescindibles en los motores que usan electroimanes

Uno de los puntos claves que se pueden mejorar, y donde Tesla lleva cierta ventaja es en la gestión de la energía. En un motor eléctrico, el par y la velocidad de rotación del motor determinan su consumo, mientras que la potencia máxima es necesaria para las prestaciones. Gestionar esos parámetros de la forma más eficiente ayuda a aumentar la autonomía de las baterías; mientras que la refrigeración de los motores y las baterías también incluye margen de mejora.

La mayoría de fabricantes usan motores síncronos, ya sea de imanes permanentes o electroimanes. El uso de uno u otro se decide en función de las prestaciones deseadas. Por ejemplo, en el Model 3, Tesla optó por motores con imanes permanentes, cuando el Model X y Model S equipan motores de inducción con electroimanes que usan electricidad para generar el campo magnético, mientras que el de imanes permanentes no la necesita, pues siempre generan el campo magnético

También hay margen en el packaging de los motores, es decir, en su configuración. Por ejemplo, en el nuevo Honda NSX la firma japonesa optó por dos pequeños motores eléctricos para el eje delantero en lugar de un único motor, con lo que la función de reparto de par y frenada regenerativa es mucho más eficiente, pues cada uno de los dos motores puede funcionar de forma diferente al otro.

 

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