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Utilizan aceite de freír para cargar la batería del coche eléctrico

BiOfil es una iniciativa australiana que permite que los coches eléctricos también puedan cruzar zonas remotas sin miedo a quedarse sin batería gracias a un producto tan poco común para estas cosas como es el aceite de freír alimentos.

 

Así las cosas, Jon Edwards, un ingeniero jubilado que ha creado BiOfil, una estación de carga eléctrica que funciona con aceite para cocinar ya usado, teniendo en cuenta que el aceite de la freidora proviene de cultivos de semillas, como la canola o el girasol. Estas plantas absorben el CO2 y la luz solar para producir el aceite que se utiliza comercialmente para las freidoras.

Una vez se ha utilizado, este aceite se convierte en un producto de desecho, y e es aquí cuando mediante un generador se extrae la energía del aceite usado y se utiliza para cargar los vehículos eléctricos.

Se trata de una metodología muy beneficiosa para el medioambiente, porque realiza un proceso neutro: el CO2 producido es el mismo que el absorbido, ya que las plantas capturan el CO2 antes de crecer, que es cuando se coge el aceite que genera, y al quemarlo se genera CO2 que vuelve a ser absorbido por las plantas, con lo que el balance es cero, y no estamos aumentando la cantidad de este gas en la atmósfera.

Esta estación de carga empezó a funcionar el pasado 16 de enero y ya son muchos los vídeos y publicaciones que se pueden encontrar por Internet celebrando la iniciativa, hasta el punto de que gracias a esta iniciativa, Polestar ha conseguido cruzar Nullarbor Plain con su sedán Polestar 2.

Según han informado desde la campaña crowdfunding que se ha puesto en marcha para financiar el proyecto, con el dinero conseguido ya se han podido abrir dos estaciones de recarga de más de 25 kw en Balladonia y Madura, lo que ha reducido a menos de 200 km la distancia entre los puntos de carga de estas dos regiones.

Edwards inició esta campaña crowdfunding con el objetivo de financiar un cargador rápido de 50kW alimentado con el aceite vegetal que sobra de las freidoras del restaurante Caiguna Roadhouse. A día de hoy, la campaña ya cuenta con más de 70.000 dólares australianos (más de 40.000 euros).

Australia tiene un número de cargadores muy bajo en comparación a Europa, lo que se explica no solo porque gran parte del territorio esté conformado por extensas llanuras deshabitadas, sino porque además el Gobierno federal australiano continúa promoviendo los combustibles fósiles en vez de alentar las energías renovables.

De hecho, en Victoria, desde el 1 de Julio de 2021, todos los conductores de coches eléctricos matriculados en ese estado deben pagar 2.5 centavos de dólar australiano por km, con la excusa de la necesidad de contribuir en el mantenimiento de las rutas, como hacen el resto de coches de gasolina o diésel con los impuestos sobre los hidrocarburos.

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