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Un estudio detalla las causas que frenan la expansión del coche eléctrico

Acaba de conocerse el Estudio de Movilidad Continental 2020, en el que han participado automovilistas de países tan dispares como Francia, Estados Unidos, Japón, China y Alemania, y que analiza los hábitos de movilidad de los conductores de esos países.

Entre las conclusiones del estudio destaca el descubrimiento de algunos asuntos que frenan la expansión del coche eléctrico, entre los que destacan la falta de puntos de carga y una autonomía limitada en comparación con los coches con motor de combustión.

Por países, en Francia (57 %) y Estados Unidos (50% ), al menos la mitad de la población todavía no puede imaginarse como propietaria de un coche eléctrico. El porcentaje en Japón es ligeramente menor (46 %). En el caso de China la situación es diferente dado que un amplio porcentaje si contampla adquirir un coche eléctrico.

Los cuatro argumentos principales para lo que podríamos llamar electroescépticos son:

  • Baja disponibilidad de estaciones de carga.
  • Ansiedad por la falta de autonomía.
  • Necesidad de hacer varias cargas en viajes largos.
  • Alto precio en comparación con los coches de combustión.

Para paliar parte de estas contrapartidas desde Continental señalan que la conectividad podría ser una solución dado que permite por ejemplo planificar una ruta determinada con antelación y planificar las paradas en puntos de carga predeterminados. En este sentido Continental y Volkswagen están realizando ensayos con los vehículos de la serie ID.

Sin embargo, con el paso de los años se aprecia una tendencia positiva en general dado que desde 2013 la proporción de propietarios de automóviles que declaran una intención de comprar un coche totalmente eléctrico ha aumentado significativamente en los EE.UU.

Otras conclusiones de este informe señalan que el problema de las estaciones de carga es principalmente un hándicap en las áreas metropolitanas. En las ciudades más grandes, la proporción de propietarios de automóviles que potencialmente podrían cargar un coche eléctrico en su plaza de aparcamiento normal es significativamente menor que en las zonas rurales.

La falta de puntos se cita con más frecuencia como un argumento en contra de la compra de un eléctrico en un futuro próximo en las ciudades más grandes. De esta forma, en todos los países estudiados existen subvenciones por parte de las Administraciones para incentivar la llamada nueva movilidad, al tiempo que se está ampliando la infraestructura de carga en todos los países estudiados.

En lo referente a la autonomía de los vehículos, aunque es un argumento recurrente, la mayoría de los automovilistas señalan que los datos actuales ya pueden satisfacer fácilmente sus necesidades diarias de movilidad, ya que las distancias que deben cubrir suelen ser cortas y las estaciones de carga están cada vez más disponibles en el propio domicilio, en el trabajo o en los espacios públicos, lugares donde un coche a menudo está aparcado durante un período de tiempo más largo.

Sin embargo, existen otros obstáculos que no pueden superarse solo con los avances tecnológicos, lo que es preocupante ya que, por ejemplo, en Alemania un tercio de los encuestados dice que no consideraría un coche eléctrico, ya que duda de que la tecnología que emplean sea respetuosa con el medio ambiente, mientras que en Francia, una cuarta parte dice lo mismo.

La situación es diferente en los otros tres países incluidos en el estudio, donde el porcentaje de quienes dudan de las credenciales ecológicas de los coches eléctricos es mucho menor y oscila desde el 11 % en los EE.UU. a sólo el 1 % en Japón. Desde 2013, la proporción de automovilistas que se ven como propietarios de un eléctrico se ha incrementado en la mayoría de los países, y considerablemente en algunos, pero todavía hay reservas en cuanto a la adpción definitiva de la movilidad eléctrica.

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