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Los impuestos lastran el coche eléctrico en España

El vehículo eléctrico continúa siendo residual en el mercado total español, pero según todos los expertos, su compra se incentivaría si se eliminan el IVA o se le aplicara una reducción del 21 % al 10 %, lo que junto a la reducción de otras tasas, ayudaría al desarrollo del sector... pero esto no ocurre, al menos por ahora.

 

Por contra, el Gobierno ha creado un doble impuesto para los postes de recarga de eléctricos Gobierno, y eso a pesar de que la ministra de que la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha declarado ante la pregunta de una posible bajada del IVA a los coches eléctricos, que "es un tema al que estamos abiertos"... pero por el momento, no es más que una declaración de intenciones que no tiene visos de ahecerse realidad.

Lo cierto es que a día de hoy, la compra de un coche sigue siendo el segundo mayor desembolso de una familia tras la adquisición de una vivienda en propiedad, y a pesar de que la fórmula del rénting crece, los particulares todavía está sujetos a un gran gravamen impositivo. En el caso de los automóviles, deben tributar por el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), por el Impuesto de Matriculación, técnicamente denominado IEDMT o Impuesto Especial de Determinados Medios de Transporte, y por el Impuesto de Circulación, cuyo nombre técnico es Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica.

Mientras los dos primeros se pagan sólo en el momento de la compra, el tercero se abona de forma anual durante la vida del vehículo. El IVA es un impuesto estatal, el de Matriculación está transferido a las Comunidades Autónomas y el de Circulación a los ayuntamientos.

Cualquier vehículo nuevo que se compre está sujeto al tributo del 21 % de IVA... y solo se reducirá al 4%  si el vehículo lo adquieren o se va a destinar al transporte de personas con movilidad reducida, y eso siempre que el Ministerio de Hacienda apruebe la solicitud de exención.

El IVA es una tasa que viene impuesta por Europa pero sí que la Unión Europea permite a los Estados horquillas en los tramos, al igual que excepciones en la coyuntura actual de pandemia como ha ocurrido con las mascarillas, ahora gravadas al 4 %.

El sector del automóvil y las asociaciones que fomentan el uso del vehículo eléctrico, tales como Aedive, abogan por una reducción del IVA de los eléctricos puros, incluso al 0 % hasta que se convierta en una opción de masas; mientras que desde las patronales de fabricantes (Anfac), concesionarios (Faconauto), vendedores (Ganvam) y de componentes de automoción (Sernauto) se aboga por una reducción al 10 % del IVA de los vehículos 100 % eléctricos para incentivar su compra.

En la actualidad un coche eléctrico tiene un precio entre un 15 % y un 30 % superior a su equivalente de combustión, y con esta exención del 11 % en el IVA, se reduciría esa distancia.

Recientemente, la ministra de Hacienda y ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, dijo en la rueda de prensa tras la celebración del Consejo de Ministros que el Ejecutivo estaría valorando esta posibilidad.

La propuesta del sector del automóvil sería que "los vehículos diésel y gasolina pagasen un 21%, los híbridos enchufables un 15% y los eléctricos puros un 10%", según refrendó el presidente de Mercedes-Benz España en una reciente entrevista con el diario El Mundo.

España es uno de los países de la Unión Europea (existe en Francia, Portugal o Italia) que grava a los vehículos nuevos con el Impuesto de Matriculación, con el que los automóviles tributan en función de los gramos por kilómetro de CO2 que expulsan por el tubo de escape. Así existen varios tramos de tributación: 0 %: emisiones iguales o inferiores a 120 g/km; 4,75 %: emisiones entre 120 g/km y 160 g/km; 9,75 %: emisiones entre 160 g/km y 200 g/km; 14,75 %: emisiones mayores o iguales a 200 g/km.

De este modo, la mayoría de vehículos que emitían 120 gr/km de CO2 para evitar el pago del impuesto; ahora superan la barrera de los 120 gramos y deben tributar al 4,75 % o incluso al 9,75 % si superan los 140 gramos.

El enfado del sector con el Gobierno es enorme, con el argumento de que no ha hecho nada para diluir la subida del impuesto al que se ven afectados ahora prácticamente todos los vehículos nuevos de gasolina y diésel, que antes estaban exentos del pago por emitir menos de 120 gramos. Entre los turismos de gasolina y diésel sumaron en enero el 71 % de las ventas totales.

En un momento de crisis económica, el sector no entiende por qué el Gobierno no ha apoyado las ventas mitigando el efecto del WLTP sobre el impuesto. En Francia, Portugal o Italia han elevado los tramos impositivos ese 20% para evitar la automática subida de tramo y, por tanto, el pago del impuesto de Matriculación.

Esgrimen que para rejuvenecer el parque móvil español que en turismos con trece años es uno de los más viejos de la UE y en comerciales con más de 15 años de antigüedad es el más vetusto de la zona euro, los vehículos nuevos de gasolina y diésel son clave dado su precio competitivo y que un automóvil nuevo de gasolina o diésel emite un 85 % menos que uno de hace 10 años.

Desde el Gobierno pretenden reducir las emisiones del transporte privado incentivando la electromovilidad. Porque los vehículos nuevos 100 % eléctricos al emitir cero gr/km de C02 están exentos del pago del impuesto de Matriculación. Lo mismo ocurre con los híbridos enchufables que se sitúan por debajo de 50 gr/km de CO2 y la mayoría de los híbridos convencionales que se colocan en la horquilla entre 70 y 119 gr/km de CO2.

De hecho, hay una parte del Ejecutivo que es partidaria no sólo de no diluir el impuesto de Matriculación y dejarlo como está sino incluso introducir nuevos tramos más bajos para que sólo estén exentos del pago de la tasa los vehículos 100 % eléctricos que son los únicos que no emiten. Porque los híbridos enchufables aunque tengan la etiqueta Cero Emisiones al incorporar un motor de combustión expulsan CO2.

De imponerse esta postura, los híbridos enchufables saldrán de la etiqueta Cero Emisiones y pasarán a tener la ECO con lo que perderán privilegios como, por ejemplo, en Madrid la gratuidad del estacionamiento en la zona SER puesto que los vehículos con etiqueta ECO tienen una bonificación del 50 %, no del 100 % como los Cero emisiones.

Además de IVA y Matriculación, cualquier vehículo pagará todos los años hasta que sea dado de baja el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica, el famoso numerito o Impuesto de Circulación, un tributo que grava la titularidad del vehículo y se paga en el ayuntamiento de la ciudad donde se domicilie el vehículo. Esta tasa se pasa a quien sea titular del vehículo el 1 de enero de cada año, y si se vende el coche de segunda mano un mes de abril, el vendedor es quien recibe el aviso de pago del impuesto.

Este impuesto es local y varía mucho de unos municipios a otros, y los turismos se miden en función de los caballos fiscales. El sector del automóvil clama desde hace años por que se revise este tributo del siglo pasado, y Gobierno y patronales coinciden en que el impuesto debe de penalizar a los coches más contaminantes. Es decir, gravar en función de su uso y no de sus caballos fiscales. De este modo, se perjudicaría a los vehículos más viejos que son los más contaminantes.

Hoy, un coche nuevo paga lo mismo que uno de 15 años de antigüedad si tiene los mismos caballos fiscales. A priori, el cambio de la tributación del automóvil en función de sus emisiones se contempla en la nueva Ley de Cambio Climático y Transición Energética en la llamada fiscalidad verde. Está previsto que dicha Ley se apruebe este año.

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