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Los puntos de recarga de coches eléctricos se multiplicarán por siete en tres años

La patronal de los fabricantes contabiliza alrededor de 8.500 lugares para cargar coches eléctricos en carreteras y vías públicas, pero con una distribución muy desigual que hace que muchos de ellos estén en las grandes ciudades y pocos en las autovías y zonas menos pobladas, motivo por el que el Gobierno se ha propuesto multiplicar esta cifra por siete en menos de tres años, hasta lograr que haya 60.000 en 2023.

 

Compañías energéticas y empresas del sector planean instalar al menos 30.000 puntos de carga en los próximos tres años, si bien, estamos ante un mercado abierto en el que pueden entrar más actores que permitan cumplir los planes del Gobierno.

En este contexto, mientras las compañías critican la lentitud de las licencias y permisos, el Ejecutivo aduce que prepara un decreto para facilitar la instalación de estos puntos y que ha declarado de utilidad pública las infraestructuras de alta capacidad.

En este sentido, Jorge Morales, experto en energía y usuario de estos vehículos, considera que está habiendo una explosión de estas instalaciones, observando que “el incremento en los últimos meses está siendo espectacular”, y recordanso que hace seis años hacer un viaje largo con uno de estos vehículos era “una aventura” mientras que ahora, con más lugares para cargar y baterías con más autonomía, “es muy raro el sitio de España al que no puedas ir en coche eléctrico”.

Ahora se puede recargar la batería de un vehículo de varias formas, y aunque lo usual es instalarse un punto de recarga en el domicilio o garaje y dejarlo cargando por la noche, cuando los precios son más baratos, quien no disponga de esta instalación o salga de viaje puede acudir a alguno de los 5.451 puntos de uso público que hay en las urbes españolas, o bien a los 3.094 de las carreteras.

La diferencia está en el tiempo en que tarda en cargar el vehículo, que puede ir desde 10 minutos (con carga ultrarrápida a 400 kW) hasta toda la noche, con la carga lenta de un domicilio.

El Ministerio para la Transición Ecológica considera desde junio que los puntos con más de 250 kW son de utilidad pública, lo que facilita mucho los trámites para instalarlos, de forma que se puede instalar un punto de recarga para coches eléctricos en el garaje.

También hay diferencias en el precio, y según un reciente informe de la OCU, el coste en una estación de carga rápida puede superar los 0,79 euros por kilovatio, lo que puede resultar más caro que usar un automóvil con motor de gasolina. En casa, con una tarifa nocturna, suele estar en torno a 8 céntimos por kilovatio, llenando la batería por menos de un euro.

En cualquier caso, la situación va a cambiar en breve gracias a los planes de las empresas, impulsados por los fondos Next Generation europeos, de forma que explican desde Transición Ecológica, defienden que “esperamos un crecimiento muy sustancial en los próximos años”, ya que destinarán 2.000 millones de esas subvenciones a movilidad eléctrica en tres años.

En ese periodo, Iberdrola quiere multiplicar por 10 sus 1.000 puntos actuales; Endesa X planea cuadriplicar sus 2.000 localizaciones, y Repsol quiere llegar a 1.000, mientras Naturgy, que hasta ahora se ha centrado en puntos privados, pretende crear 1.100 de uso público.

Además de las grandes energéticas, hay otros actores del sector con planes interesantes, como Wenea que pasará de 70 a 3.500 puntos, mientras que Etenic, ahora con 350, tiene como objetivo llegar a 5.000.

Según defiende en un ampkio reportaje el diario El País, con estas cifras se alcanzaría la mitad del objetivo del Gobierno, a lo que habría que sumar los puntos de recarga en domicilios y empresas, sobre los que no existe un recuento fiable.

Por otro lado, los grandes ayuntamientos cuentan con algunos puntos municipales de recarga, si bien en general sus planes de expansión son tímidos porque camino no está exento de obstáculos. En este sntido, Elena Bernárdez, directora de movilidad eléctrica de Endesa X, se ha quejado de que “en España tenemos 17 comunidades y 8.500 localidades, cada una con su propia regulación. Hace falta unificar criterios”; al tiempo que el portavoz de una empresa pequeña en el sectordenuncia que “tenemos 150 puntos terminados, pero no se ponen en marcha por trámites con la compañía eléctrica. La obra para poner un cargador en carretera es sencilla, pero los trámites se pueden alargar hasta 15 meses”.

En este contexto, Arturo Pérez, director de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive), ha explicado que “la concesión de permisos y licencias por parte de las administraciones públicas llegan a retrasar la operación de puntos de carga entre tres meses y más de un año”.

Así las cosas, el Gobierno pretende llegar a los 100.000 puntos, 60.000 de ellos, de uso público, y 250.000 vehículos eléctricos en 2023, lo que según Aedive  obligaría a matricular 83.000 unidades al año, cuando en 2020 fueron solo 17.000.

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