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Un nuevo proyecto permite recargar coches eléctricos en las farolas

Valencia instalará cargadores en una decena de luminarias para probar un sistema que reduce de 50.000 a 1.000 euros el coste de un poste de recarga.

La idea pasa por aparcar en cualquier calle de la ciudad, buscar la farola más próxima y enchufar el vehículo eléctrico, sin necesidad de dar vueltas por todo el barrio en busca de un poste de recarga o de dejar el coche lejos de casa porque no hay ningún enchufe habilitado cerca.

Sin duda se trataría del sueño de cualquier conductor de coche eléctrico, acostumbrado a buscar postes para recargar su vehículo en centros comerciales o a gastar dinero en la instalación de un enchufe en su propio garaje.

En la actualidad, pocas ciudades españolas disponen de una infraestructura pública de recarga eléctrica que permita abastecer adecuadamente el incremento paulatino de este tipo de vehículos; y eso es lo que se propone subsanar Humble Lamppost, una iniciativa enmarcada en el proyecto MAtchUP desarrollado por el Ayuntamiento de Valencia y que forma parte de la constelación de proyectos de innovación alrededor de Missions Valencia 2030, un modelo de gobernanza de innovación diseñado para la ciudad, que ha sido reconocido por la Comisión Europea.

La idea consiste en aprovechar instalaciones ya existente como las farolas, que ofrecen un servicio por la noche, pero que tienen un potencial diurno que no se está utilizando.

"Se trata de adaptar las farolas que ya están funcionando para que, además, puedan convertirse en puntos de recarga para vehículos eléctricos. Así podríamos revertir el déficit de infraestructura de recarga que hay actualmente en la ciudad", ha explicado Ernesto Faubel, coordinador del proyecto, que recuerda que la ventaja de este sistema con respecto a los postes de recarga es, fundamentalmente, el precio de la instalación., ya que mientras un sistema específico para vehículos eléctricos podría suponer una inversión de cerca de 50.000 euros entre canalizaciones, obra civil y el contrato de una nueva línea eléctrica, la conversión de una farola costaría tan sólo unos 1.000 euros, es decir, el coste del cargador, ya que el suministro se realizaría mediante la red municipal.

Según indian desde el programa MAtchUP, "en una farola se instalan dos cargadores mediante un sistema envolvente que hemos diseñado para evitar vandalismo. Tenemos previsto activar entre 7 y 10 farolas, lo que supone entre 14 y 20 cargadores, y testear su funcionamiento para ver si se puede extender al resto de la ciudad".

Si el programa consiguiera extenderse, se convertiría sin duda en un aliciente para la adquisición de coches eléctricos, ya que se podría articular una red potente de cargadores a un precio ajustado.

El proyecto, impulsado desde la Concejalía de Innovación que dirige Carlos Galiana en colaboración con la delegación de Alumbrado, está en una fase muy avanzada y los técnicos calculan que los primeros cargadores podrían instalarse antes de que acabe el año en el distrito marítimo de Valencia.

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