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Presentan una electrolinera que permite cargar el coche eléctrico incluso donde la red es insuficiente

Pozorrubielos de la Mancha es una localidad de Cuenca donde su única estación de servicio queda totalmente aislada de la red, lo que no impide que cuente con tres cargadores para coches eléctricos, gracias a la empresa alavesa Zigor.

 

Esta empresa, especializada en soluciones para el ahorro energético, ha instalado en esta estación de servicio un sistema inteligente que integra y gestiona distintas fuentes de generación eléctrica para cubrir sus necesidades de la manera más eficiente en cada momento.

Según ha explicado Iñigo Segura, consejero delegado de la empresa alavesa, .«en España muchas gasolineras se levantaron con una potencia básica que apenas atendía el funcionamiento de los surtidores y una pequeña oficina para el cobro. Pero con los años, esas instalaciones se han ido ampliando con restaurantes, tiendas de cortesía o zonas de esparcimiento, de modo que la instalación eléctrica se fue quedando obsoleta».

Para evitar cortes de suministro en los momentos de mayor consumo, estas gasolineras tienen dos opciones: la directa que pasaría por modificar la instalación eléctrica para ampliar el contrato de suministro, lo que dependiendo de su localización puede incluso exigir la instalación de una línea; y la indirecta, que consiste en contar con equipos electrógenos propios, generalmente alimentados con gasoil.

La primera es difícilmente amortizable y la segunda incrementa las emisiones de CO2 a la atmósfera, lo que la convierte en una solución inviable si lo que queremos es precisamente resultar menos contaminantes.

Ahora Zigor ha implementado  una tercera alternativa,  en el área de servicio La noguera de Pozoseco, con la que se pueden combinar dos fuentes de generación, un equipo electrógeno y una instalación fotovoltaica de paneles solares, y otra de almacenamiento y alternarlas en función de las necesidades de cada momento.

La gran innovación de esta nueva electrolinera es la implementación de un sistema autónomo programable que optimiza el rendimiento. Toda la instalación se controla desde un software propio, que monitoriza las cargas, la gestión del grupo electrógeno, la vigilancia y recargas en profundidad de las baterías; al tiempo que analiza, mide y registra todos los datos de la radiación solar, las temperaturas -tanto de los módulos como del ambiente- y verifica que la producción solar se corresponde con estos valores medidos.

Se trata de un sistema compacto que integra en único armario las dos fuentes de generación y contempla la gestión del almacenamiento en baterías de estas fuentes junto la de la red eléctrica convencional, que en el caso Pozorrubielos no existe. Así se logra que en cada momento entre en juego la fuente más eficiente y se reserve la energía excedentaria para cuando sea preciso su consumo.

Según los cálculos de la compañía vasca, la instalación de este sistema tecnológico podría llegar a registrar ahorros medios en torno a 30.000 euros al año para una estación de servicio que consuma 150 kW., una ventaja respecto a las otras alternativas que garantiza el suministro eléctrico, a la que hay que añadir que la instalación es escalable, ya que ante una mayor demanda de energía en el futuro, se podría ampliar fácilmente con la instalación en paralelo de nuevos equipos y placas solares.

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