Ferrari acaba de presentar en sociedad el Luce, un modelo que llega tras algunos que es el primer resultado plenamente eléctrico de una hoja de ruta, planteada hace tiempo para el reemplazo de sus modelos de combustión, ofreciendo por primera vez cinco plazas en un coche de producción en serie. La explicación está en su arquitectura eléctrica específica, que permite integrar la batería bajo el suelo y los asientos traseros, liberar el habitáculo y prescindir del túnel central.
Para desarrollar este modelo, Ferrari ha confiado el diseño a LoveFrom, un colectivo creativo fundado por Jony Ive con Marc Newson en 2019, cuyo primer nombre no necesita presentación para quien siga la historia reciente de diseño de Apple.
Se trata de una decisión poco habitual para una marca con un centro de diseño propio dirigido por Flavio Manzoni. Según la marca, esta mirada externa ha permitido introducir un lenguaje nuevo que no se limita a la carrocería, sino que alcanza también el interior y la interfaz.
Se trata de un enfoque estético que se nota sobre todo en la silueta, de manera que Ferrari define uno de los rasgos principales del Luce como una “glass house” de forma limpia, casi de caparazón, que se extiende por debajo de la línea de cintura hasta los extremos del coche.
A su alrededor aparecen alas aerodinámicas delanteras y traseras, además de paneles de luz transparentes integrados en las superficies; además de unos pilotos traseros tipo halo, que Ferrari vincula con el 360 Modena y el 458 Italia, y que al verlos por primera vez, es difícil no sentir cierta nostalgia en medio de un diseño tan distinto.
En el habitáculo, Ferrari y LoveFrom no han seguido la vía más evidente en muchos coches eléctricos actuales, donde casi todo acaba dentro de una pantalla, de manera que el Luce combina mandos físicos de aluminio, botones, diales, conmutadores y pantallas OLED desarrolladas por Samsung Display para este modelo, con la información principal concentrada frente al conductor. La idea es unir lo mecánico y lo digital sin que una cosa borre a la otra.
En cuanto a las cifras, Ferrari declara una potencia máxima de 1.050 CV en modo Launch Control, cuatro motores eléctricos, uno por rueda, y una batería de 122 kWh con arquitectura de 800 V. Sobre el papel, el Luce acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, llega de 0 a 200 km/h en 6,8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 310 km/h.
La autonomía estimada ronda los 530 kilómetros, aunque la marca indica que esa cifra todavía está bajo homologación.
En un Ferrari eléctrico, el sonido no es un detalle menor, de manera que la marca afirma haber trabajado cinco años y 40.000 kilómetros de pruebas específicas para desarrollar un sistema que no genera un sonido sintético, sino que amplifica las vibraciones mecánicas reales de los ejes eléctricos. Esa señal se procesa en tiempo real y cambia según el modo del e-Manettino y el uso de las levas.
En paralelo, los cuatro motores, la suspensión activa y el eje trasero direccional buscan que el Luce no sea solo rápido en línea recta, sino capaz de gestionar con mucha precisión lo que ocurre en cada rueda.

