Un grupo de investigadores chino asegura haber desarrollado una batería de agua basada en salmuera de tofu capaz de superar los 120.000 ciclos de carga, una cifra que multiplica la vida útil de las actuales baterías de litio. El avance, publicado en la revista Nature Communications, sitúa a la innovación asiática en el centro del debate sobre el futuro del almacenamiento energético seguro y sostenible.
El trabajo está firmado por investigadores de la City University of Hong Kong y la Southern University of Science and Technology, quienes describen un sistema con electrodos orgánicos y un electrolito neutro y no tóxico.
Según el equipo científico, “en comparación con los sistemas de baterías de agua actuales, nuestra tecnología ofrece una estabilidad cíclica excepcional a largo plazo y respeto al medioambiente en condiciones neutrales”.
La arquitectura propuesta elimina componentes inflamables y reduce riesgos asociados al sobrecalentamiento. A diferencia de las baterías de ion-litio, susceptibles a la fuga térmica si sufren daños, esta alternativa acuosa opera en condiciones neutras, lo que incrementa la seguridad operativa y disminuye la probabilidad de incendio.
Las cifras aportadas por los investigadores resultan muy llamativas, de manera que mientras un teléfono móvil suele empezar a degradarse tras varios cientos de ciclos, y un vehículo eléctrico dura habitualmente entre 1.500 y 3.000 ciclos, esta nueva batería supera los 120.000 ciclos, un salto cuantitativo sin precedentes en tecnologías acuosas. Incluso las baterías destinadas a almacenamiento en red eléctrica, como las de tipo LFP, acostumbran a situarse entre 6.000 y 10.000 ciclos.
Alcanzar una vida útil tan prolongada podría traducirse en más de una década de funcionamiento estable, especialmente en infraestructuras de respaldo para energías renovables.
En este sentido, el equipo investigador ha subrayado que el principal objetivo de esta tecnología es el almacenamiento estacionario, como apoyo a plantas solares o eólicas, donde la longevidad y la seguridad son determinantes.
En cualquier caso, el verdadero desafío será su escalabilidad industrial, ya que no se puede olvidar que muchos avances académicos en materia de nuevas tecnologías de baterías no logran superar la fase experimental.
Para competir con el litio, esta batería de agua deberá demostrar densidad energética suficiente, costes viables y fiabilidad fuera del laboratorio, factores clave para redefinir el panorama del almacenamiento eléctrico.
