Uno de cada cuatro conductores europeos, y más en concreto un 26 %, afirma no tener intención de comprar un coche eléctrico, mientras que el 69 % de quienes sí valoran esta tecnología planea dar el salto en un plazo máximo de tres años, según señala el informe Consumer Monitor elaborado por el Observatorio Europeo de Combustibles Alternativos (EAFO) para la Comisión Europea.
Para elaborar el informe, el EAFO ha encuestado a más de 3.000 conductores de los 27 Estados miembros y ha situado el foco en los factores que condicionan la decisión de compra en cada mercado nacional. De acuerdo con el estudio, las decisiones de compra de los clientes ya no se centran en exclusiva en cuestiones como la autonomía o el precio, sino que ahora se fijan además en elementos como el tipo de vivienda que tienen para la recarga, la renta disponible, el acceso a un garaje privado e incluso el conocimiento de las ayudas públicas.
El informe identifica tres perfiles de comprador que exigen estrategias comerciales diferenciadas y que marcan un recorrido distinto hacia la decisión final de compra. Los convencidos representarían el primer perfil, el grupo más cercano a la compra, que «exige respuestas pragmáticas» como el precio final, las cuotas mensuales, la disponibilidad del modelo, la autonomía real, la instalación del punto de carga y el coste de uso.
En un segundo lugar se ubican los denominados como dudosos, que «no descartan dar el salto a las cero emisiones», si bien necesitan comparar, toda vez que su decisión depende de entender a fondo la red de infraestructura disponible, el coste de las cargas y el valor residual del vehículo con el paso del tiempo.
Un tercer perfil es el de los reacios, que se agrupan entorno al 26 % de la población europea que no contempla el vehículo eléctrico dentro de sus planes inmediatos de adquisición en relación con la movilidad.
En cualquier caso, hay que destacar que buena parte de esos conductores reacios «conserva la receptividad» hacia otras opciones de movilidad, como puedan ser los vehículos híbridos, los automóviles de ocasión y las propulsiones diésel o de gasolina «de alta eficiencia», finaliza el informe.

