Las manillas integradas de las puertas de algunos coches eléctricos, popularizadas en su día por Tesla, y que empezaron siendo un detalle visual de puro diseño, se han convertido en un problema real para la integridad de los conductores, motivo por el que China ha decidido que la estética no puede estar por delante de la supervivencia en situaciones extremas o accidentes.
Algunos conductores de coches eléctricos compraron sus vehículos pensando que ese minimalismo exterior era un símbolo de modernidad; sin embargo, la realidad de las emergencias en carretera ha venido a demostrar que prescindir de mecanismos físicos tradicionales es, en muchos casos, un riesgo innecesario.
Ahora, las autoridades chinas han decidido que es necesario volver a lo básico con el objetivo de salvar vidas, por lo que obligará a las marcas a rectificar sus diseños dando un adiós definitivo a los tiradores de las puertas integrados .
De esta manera, el Ministerio de Industria chino ha dictado una orden que no admite discusiones, y que ordena que, a partir de ahora, cualquier vehículo que se venda en su país, debe contar con sistemas de apertura que funcionen sin necesidad de electricidad.
Los fabricantes dispondran de margen hasta enero del año 2029 para eliminar de sus catálogos esos pomos que se esconden dentro de la carrocería de forma automática; y las marcas deberán modificar los tiradores de las puertas encastrados para cumplir con lo ordenado.
Esta medida ha surgido tras algunas investigaciones de accidentes en los que los equipos de rescate no pudieron sacar a las personas a tiempo, incluyendo algunos casos trágicos con modelos de la marca Xiaomi, donde los fallos del sistema eléctrico bloquearon cualquier intento de apertura mientras el fuego avanzaba por el chasis.
Así las cosas, la seguridad se ha convertido en prioridad, aparcando aspectos como la aerodinámica que tanto defendían los ingenieros hasta este mismo momento, y las nuevas directrices solicitan que los tiradores de las puertas sean visibles, pero también que tengan unas dimensiones muy concretas, tanto que debe existir un hueco físico donde quepa la mano humana sin dificultad para ejercer fuerza mecánica directa sobre el cierre.
Además, el interior de los habitáculos tendrá que incluir indicadores que expliquen de forma sencilla cómo liberar la salida manualmente si todo el sistema central falla de repente.
El problema era que al quitar el vínculo físico entre la mano y la cerradura, todo quedaba supeditado a un pequeño interruptor, y si el coche se queda sin energía tras un impacto, las puertas podrían quedar selladas herméticamente, tanto desde fuera como desde dentro.
En Estados Unidos se han registrado más de ciento cuarenta reclamaciones oficiales que vinculan estos fallos con al menos quince fallecimientos en carretera, un panorama ante el que el jefe de diseño de Tesla ha llegado a admitir que necesitan realizar cambios urgentes.
La idea es simplificar el uso de las palancas mecánicas internas para que no sea un misterio abrirlas en momentos de pánico o estrés, una situación qye ha llevado a marcas como Volvo o Ford a llamar a revisión a miles de unidades por defectos graves encontrados en estos componentes.
Adaptarse a estas exigencias normativas les va a costar una fortuna a las grandes compañías del sector de la automoción, que calculan que el gasto podría superar los ocho millones de euros por cada gama de modelos que se comercialice en suelo chino. Sin duda, se trata de un precio alto, pero tambiéb necesario para mejorar la seguridad de los vehiculos.
