El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha hecho cuatro visitas a China en siete años y medio de mandato; sin embargo, algunas empresas chinas han identificado un importante choque entre el Ministerio de Economía y el Ministerio de Transición Ecológica a cuenta de la estrategia que debe seguir el desarrollo del coche eléctrico en nuestro país.
De esta manera, mientras que el primero busca incentivar la cadena de valor para que los productores europeos se beneficien y cataloga a las empresas que están fuera de la Unión Europea como perjudiciales para dicho impulso, el segundo antepone su agenda verde y busca la expansión de este ecosistema sin importar la procedencia.
Se trata de una realidad que se puede apreciar en el Plan Auto+, la última medida aprobada por el Gobierno para potenciar los coches eléctricos, y que cuenta con un presupuesto de 400 millones de euros —ofreciendo ayudas de hasta 4.500—, y reduce la subvención a los modelos fabricados fuera de la UE.
Este plan ha llegado para sustituir al Plan Moves, que acabó a finales de 2025, y no se concretó hasta finales de enero. En los últimos meses se ha reactivado el mercado, pero ha dejado de crecer como el pasado año, cuando lo hacía trimestre tras trimestre, según fuentes del sector. Sin embargo, estas ayudas todavía están sujetas a su aprobación por el Congreso de los Diputados, lo que genera mayor incertidumbre en torno a esta medida.
El pasado 27 de abril, el Gobierno celebró la segunda edición del Invest in Spain Summit, un foro con el que buscaba atraer inversión extranjera y donde existe una presencia notable de empresas chinas. La primera edición tuvo lugar el 28 de abril de 2025, coincidiendo a esa hora con el apagón eléctrico que dejó al país sin luz durante más de diez horas.
Fuentes del sector vinculadas a los coches eléctricos ven que los futuros motores de biocombustibles para vehículos por carretera serán «muy residuales», para «un cliente prémium», pero que «no van a ser una tendencia de mercado general».
Un estudio reciente afirma que el 18 % de los conductores con intención de comprar un coche en los próximos 12 meses se decantaría por uno 100 % eléctrico, todavía por detrás de los modelos híbridos, por los que estarían a favor hasta un 48 % de los consumidores en el próximo año, según el Observatorio Cetelem. Sin embargo, un informe reciente de la compañía de oleoductos Exolum defendió los biocombustibles por la falta de desarrollo de la electrificación.
Las limitaciones de la infraestructura, junto con los costes de adquisición y la disponibilidad real de puntos de recarga, siguen condicionando la velocidad de adopción, por lo que la incorporación de combustibles renovables, que se aplica directamente a todo el parque, es clave para una descarbonización más rápida.
Sobre este documento, fuentes del sector apuntaron que pone de manifiesto la importancia de avanzar en la penetración de combustibles renovables para la descarbonización de todos los modos de transporte, también por carretera, y que el barómetro señalaba que nos quedaba mucho camino por recorrer para alcanzar los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) con relación al coche eléctrico.

