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El níquel gana enteros frente al cobalto en las baterías del coche eléctrico

Un estudio de la consultora IDTechEX ha puesto de relieve el auge del niquel como materia prima más barata para fabricar las baterías de los coches eléctricos, por lo que la demanda seguirá creciendo. Según datos proporcionados por el London Metal Exchange, el precio de la tonelada de níquel se ha mantenido más o menos estable en el tiempo, con una fuerte subida en septiembre de 2019, cuando superó los 18.000 dólares por tonelada.

Ahora el precio del niquel es de unos 16.000 dólares, muy por debajo del cobalto, aunque esta es una materia prima que ha sabido aguantar los embates de la demanda, llegando a rozar los 100.000 dólares en marzo de 2018, aunque ahora está por debajo de los 33.000 dólares a medida que los fabricantes y proveedores cambian su estrategia para no pagar un precio tal alto por sus baterías.

Según el estudio de IDTechEX, en 2019 más del 95 % de las baterías de los coches eléctricos nuevos que se vendieron utilizaron o bien una química NMC o una NCA para mejorar la densidad de energía y reducir la dependencia del cobalto.

En cuanto al origen, de acuerdo a datos de Statista, Indonesia se situó en 2019 a la cabeza de países con mayores reservas de níquel, con 21 millones de toneladas métricas. Le sigue Australia, con 20 millones, Brasil, Rusia, Cuba, Filipinas y China. Indonesia es también el mayor productor (560.000 toneladas en 2018), seguido de Filipinas (340.000 toneladas), Nueva Caledonia (210.000 toneladas) y Rusia (también 210.000 toneladas).

El níquel y el cobalto, al igual que el hierro, están asociados en la naturaleza en un gran número de yacimientos, pero su minería acarrea serios problemas medioambientales y de salud, sin olvidar que durante el proceso solo extrae una pequeña parte de níquel viable, y el resto no sirve.

En el territorio francés de Nueva Caledonia, un aumento en la extracción de níquel ha provocado la reducción y fragmentación del hábitat, incrementando el riesgo para las especies nativas y una pérdida general de la biodiversidad. El uso de metales reciclados reduce el impacto general de la minería y el procesamiento del níquel, pero la creciente demanda mundial seguirá impulsando este mineral.

Según calcula el estudio de IDTechEX, la demanda de níquel para la fabricación de coches eléctricos va a aumentar 10 veces para 2030 en comparación con 2019, lo que pone de relieve la necesidad de mantener una cadena de suministro ética y respetuosa con el medio ambiente en la industria automotriz.