Los coches eléctricos chinos se deprecian más rápidamente, afectando al renting, la reventa y los costes futuros

Los coches eléctricos chinos se deprecian más rápidamente, afectando al renting, la reventa y los costes futuros

Durante los últimos años, los fabricantes chinos de coches eléctricos han ido ganando presencia en Europa gracias a unos precios competitivos, a sus buenos niveles de equipamiento y a fórmulas de financiación atractivas. Sin embargo, la evolución de su valor en el mercado de ocasión está generando inquietud entre los operadores del sector y los usuarios que contemplan una futura reventa.

 

En este sentido, un estudio elaborado por Deutsche Automobil Treuhand (DAT) ha concluido que los modelos eléctricos e híbridos enchufables procedentes de China pierden valor a un ritmo muy superior al habitual, un fenómeno que resulta especialmente importante para las empresas que gestionan grandes flotas, aunque también repercute directamente en los propietarios particulares.

Los datos de este estudio reflejan una diferencia significativa respecto a otros tipos de vehículos, ya que mientras los automóviles con motor de combustión suelen conservar entre el 45 % y el 51 % de su precio inicial tras tres años de uso, los modelos chinos quedan muy por debajo de esos porcentajes. Así, mientras que en Reino Unido, un vehículo eléctrico chino conserva únicamente el 38 % de su valor original de media; en Alemania, según las conclusiones del estudio, la pérdida de valor llega a duplicar la media registrada por el conjunto del mercado automovilístico.

Desde DAT señalan que la calidad del producto por sí sola no garantiza buenos resultados a la hora de una posible la reventa. En este sentido, Martin Weiss, portavoz de la entidad, ha resumido la idea afirmando que “no basta con lanzar un buen producto”, ya que la confianza del comprador sigue vinculada a factores como la continuidad de la marca, el acceso a los recambios o la asistencia técnica.

Entre los elementos que más peso tiene en las tasaciones destaca la incertidumbre sobre el futuro de determinadas marcas en Europa, de manera que los compradores de coches eléctricos de segunda mano valoran especialmente la disponibilidad de talleres oficiales y la facilidad para obtener piezas de sustitución, ya que la red de posventa, todavía muy limitada en algunos fabricantes chinos, genera dudas en el mercado de ocasión.

Esa percepción reduce el interés de los potenciales compradores y presiona los precios a la baja cuando llega el momento de vender, a lo que hay que sumar una rápida renovación de modelos, con actualizaciones constantes que provocan que muchas versiones relativamente recientes pierdan atractivo comercial en poco tiempo.

Así las cosas, lo que hoy aparece como una novedad tecnológica, podría quedar desplazado por una versión más moderna apenas unos meses después.

Las compañías de renting son las primeras en asumir este impacto, ya que cuando un vehículo devuelto vale menos de lo previsto, los cálculos financieros dejan de cuadrar y las cuotas de nuevos contratos tienden a aumentar para compensar esa diferencia. Además, algunas marcas desembarcaron en Europa ofreciendo compromisos de recompra o valores garantizados, pero con el deterioro del mercado de segunda mano, estas operaciones empiezan a traducirse en pérdidas relevantes.

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