Xiaomi anuncia una revisión urgente de todos sus coches eléctricos tras dos accidentes mortales

Xiaomi anuncia una revisión urgente de todos sus coches eléctricos tras dos accidentes mortales

Xiaomi aterrizó en el asfalto en 2024 rodeada de gran expectación, de manera que tras muchos años dominando el sector de la telefonía móvil y los dispositivos inteligentes, la empresa dio el salto a los coches eléctricos con la intención de trasladar su éxito comercial a las cuatro ruedas. Sin embargo, el estreno se ha visto empañado por una serie de sucesos críticos que han puesto en duda la fiabilidad de sus sistemas de protección y la respuesta de sus estructuras ante impactos severos.

 

La dirección de la firma china ha tenido que dar la cara ante la creciente alarma y la presión de los inversores que se ha sucedido tras dos siniestros muy graves que terminaron en tragedia, de manera que la prioridad de la compañía pasa ahora por la necesidad de evitar que los usuarios queden atrapados en situaciones de riesgo extremo.

En este contexto, el responsable de la compañía ha confirmado movimientos internos drásticos destinados a atajar los problemas de diseño que han salido a la luz en los últimos meses de uso real, poniendo en marcha un plan interno para acometer la seguridad de los coches eléctricos de marca.

De esta manera, la cúpula de la marcaha decidido establecer una mesa de trabajo técnica que tendrá una capacidad de acción sin precedentes dentro del organigrama, y que se ha constituido como un grupo de vigilancia que cuenta ahora con un “poder de veto en todos los aspectos del desarrollo”, lo que significa que ninguna pieza o sistema saldrá a la calle si existen dudas sobre su integridad.

Para que este movimiento no parezca una simple maniobra interna, se ha confirmado que trabajarán codo con codo con algunas instituciones académicas y con centros de análisis externos de gran prestigio, con la idea de abrir los laboratorios a ojos ajenos para “garantizar” que los procesos cumplen con los estándares más exigentes del sector, y de buscar un modelo de trabajo que permita “dialogar de forma regular” con quienes conducen sus vehículos, con la prensa especializada y con el público que sigue de cerca sus movimientos.

El objetivo final es detener la sangría de confianza que ha provocado que el valor de la empresa en bolsa se desplome un tercio en apenas un año natural de actividad, ya que los informes publicados por medios locales han sacado a la luz detalles espeluznantes sobre lo ocurrido en los siniestros más recientes.

En uno de los casos, ocurrido el pasado octubre, un vehículo que circulaba a velocidades prohibidas sufrió una colisión que derivó en un incendio inmediato, pero lo más alarmante fue que, tras el impacto, un fallo en el suministro de energía provocó que las puertas se quedaran bloqueadas, impidiendo que el conductor pudiera salir del habitáculo mientras las llamas se extendían por la carrocería. Algunos testigos que presenciaron la escena intentaron ayudar desesperadamente golpeando los cristales con diversos objetos, pero la resistencia de los materiales y el sistema de cierre impidieron cualquier rescate a tiempo.

Este escenario ya se había producido meses atrás, en abril, cuando otro modelo de la firma se vio envuelto en un fuego tras un accidente en una vía rápida. En aquella ocasión, tres personas perdieron la vida al no poder abandonar el interior del coche, lo que encendió todas las alarmas sobre la vulnerabilidad de estos diseños ante cortes eléctricos.

Estos fallos han dejado al descubierto una vulnerabilidad crítica en la integración de la tecnología electrónica con los mecanismos de evacuación de emergencia; al tiempo que la dependencia absoluta de sensores para abrir el coche se ha mostrado como una trampa mortal cuando las baterías sufren daños estructurales.

Por estos motivos, la investigación se centra ahora en por qué los sistemas de seguridad pasiva no funcionaron de forma autónoma, dejando a los ocupantes sin ninguna vía de escape física ante una situación de incendio inminente.

Además, la administración china no se ha quedado de brazos cruzados ante estos eventos y ha dictado nuevas normas que afectan directamente al diseño de estos automóviles, de manera que a partir del próximo ejercicio, estará totalmente prohibido el uso de tiradores de puertas ocultos que no tengan un respaldo mecánico directo y accesible, una tendencia que buscaba una estética limpia y futurista, pero que ahora será sustituida obligatoriamente por manetas tradicionales que permitan abrir las puertas tanto desde fuera como desde dentro sin necesidad de corriente eléctrica.

Además, habrá una supervisión mucho más estricta sobre los sistemas que ayudan a la conducción, obligando a los fabricantes a demostrar que el coche siempre responde a las órdenes humanas en caso de colisión.

Estos ajustes legales suponen un giro total en la forma en que se diseñarán los coches en el mercado asiático de ahora en adelante, donde la prioridad ha pasado de la vistosidad tecnológica a la eficacia de los sistemas básicos de supervivencia.

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