El mercado de los coches eléctricos ha llegado a un punto de inflexión histórico durante el pasado 2025 al registrar, por primera vez tras años de incrementos constantes, una bajada real en sus precios de venta, hasta el punto de que el precio del coche eléctrico estaría ya prácticamente igualado al de combustión.
Según Lucien Mathieu, director de la división de coches de la organización ecologista Transport & Environment (T&E), este cambio de tendencia responde directamente a la entrada en vigor de los nuevos objetivos de emisiones de CO2 de la Unión Europea, que están obligando a los fabricantes a mover ficha para evitar sanciones.
Los datos revelan que el precio medio de un vehículo de baterías en el continente ha descendido un 4 %, lo que supone una rebaja de aproximadamente 1.800 euros por unidad para situarse en un coste medio de 42.700 euros.
Esta reducción ha sido especialmente notable en el segmento de los coches pequeños, donde la llegada de modelos asequibles en el entorno de los 25.000 euros ha provocado un desplome de los precios del 13 %.
Este avance hacia una movilidad eléctrica más accesible se produce a pesar de que, según Mathieu, «la industria ha mantenido una estrategia de priorizar vehículos de grandes dimensiones en años anteriores».
El informe de T&E estima que la apuesta por los SUVs y modelos de lujo ha encarecido artificialmente el mercado, ya que «si los fabricantes hubiesen mantenido una oferta equilibrada, el precio medio actual podría ser hasta un 23% inferior». De esta manera , los segmentos premium y de gran tamaño ya han alcanzado la paridad de costes con sus equivalentes de combustión interna, por lo el gran reto sigue estando en los vehículos más accesibles.
Las previsiones de la organización ecologista indican que, si se mantienen los objetivos regulatorios actuales para 2030, la paridad de precios será una realidad total en todos los segmentos del mercado para finales de esta década.
Así las cosas, el informe de T&E arroja una conclusión optimista para el bolsillo del ciudadano, ya que la paridad de precios, es decir, el momento en que un eléctrico cuesta lo mismo que su equivalente de gasolina sin ayudas públicas, está al alcance de la mano.
Lucien Mathieu también ha querido calmar las tensiones respecto a las posibles multas que enfrentaría el sector por no cumplir la cuota de ventas de vehículos de bajas o nulas emisiones, asegurando que «frente a las previsiones catastrofistas de la industria que hablaban de sanciones de hasta 15.000 millones de euros, la realidad de 2025 muestra que el riesgo real es mucho menor, situándose en un máximo de 2.000 millones si no se hiciese nada por remediarlo».
Según T&E la mayoría de los grupos automovilísticos están logrando cumplir sus metas mediante el lanzamiento de nuevos productos y las flexibilidades permitidas por la Comisión Europea. En este sentido, la organización ha advertido de que «cualquier intento de debilitar los objetivos de 2030 por presiones del lobby industrial no solo retrasaría la llegada de coches baratos para el consumidor, sino que pondría en peligro la competitividad de Europa frente al imparable avance tecnológico de China".
