La OCU analiza las carreteras españolas y detecta numerosos fallos en la red de carga

La OCU analiza las carreteras españolas y detecta numerosos fallos en la red de carga

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha revisado la red de carga de las principales carreteras españolas para obtener un resultado que deja claro que el crecimiento de la infraestructura de carga existe, aunque no siempre se convierte en una experiencia fiable cuando se trata de recorrer largas distancias sin encontrar contratiempos.

 

El estudio de la OCU analiza por una parte la red básica de carreteras, y por otra un total de 16 empresas del sector de la recarga para vehículos eléctricos, con el objetivo era comprobar si un conductor puede moverse con normalidad fuera del entorno urbano.

La conclusión apunta a que todavía hay muchos obstáculos, debido a que la infraestructura no siempre responde cuando se necesita, lo que genera inseguridad en los desplazamientos largos, donde hay menos margen para errores.

La situación se vuelve especialmente complicada para los conductores de un coche eléctrico al salir a carretera, ya que la red de cargadores debe responder en unas condiciones más exigentes que en las ciudades; y es ahí donde aparecen los principales problemas detectados por la OCU en su análisis.

Según los datos recogidos, no basta con contar puntos de recarga, sino que lo realmente importante es su ubicación, la potencia que ofrecen y su estado de funcionamiento. Y parece que son muchos los conductores que se encuentran con estaciones que no cumplen los requisitos necesarios para continuar un viaje sin largas esperas o complicaciones inesperadas.

El informe señala que sólo una gran autovía, la A62, cumple completamente con la normativa europea actual, mientras que en el resto de la red, aparecen fallos repetidos, con tramos donde los cargadores están demasiado alejados entre sí, otros donde la potencia es insuficiente y casos en los que directamente no funcionan cuando se les intenta utilizar en ruta.

Las cifras globales pueden dar una sensación positiva, ya que en febrero de 2026, el mapa contaba con alrededor de 13.500 puntos de recarga y unos 45.000 enchufes disponibles. Pero estos datos por sí solos no reflejan la situación real, ya que cuando se analiza cuántos de ellos sirven realmente para viajes largos, se obtiene como resultado que no todos los cargadores permiten continuar un trayecto con cierta rapidez.

Si se tienen en cuenta únicamente los puntos con una potencia mínima de 50 kW, el número se reduce de forma notable, y llega a poco más de 4.000 cargadores, que son los que permiten hacer paradas razonables durante un desplazamiento. Con todo, su distribución no es uniforme y deja zonas con grandes carencias en rutas clave del país.

Así las cosas, el análisis de la OCU detecta que muchos de estos vacíos no están en áreas despobladas, como podría pensarse, sino que aparecen en zonas intermedias entre grandes ciudades como Madrid, Zaragoza, Valencia o Sevilla. En la costa, la mayor concentración de población evita tramos completamente vacíos, pero muchos puntos se concentran en grandes núcleos urbanos, lo que hace que, en ciertos recorridos, las distancias entre cargadores superen lo recomendable, sobre todo en la cornisa cantábrica, el este de Andalucía o el norte de Castellón.

Pero los inconvenientes no terminan al encontrar un punto de recarga, ya que la OCU también señala dificultades prácticas que afectan directamente al usuario cuando intenta utilizar estos equipos durante un viaje, de manera que no siempre basta con llegar a una estación para poder continuar sin problemas, ya que uno de los fallos más repetidos es el estado de los cargadores, que en algunos casos están fuera de servicio y en otros presentan errores en el momento de la recarga, lo que obliga a buscar alternativas cercanas, algo que puede suponer desvíos o esperas que alteran por completo la planificación del trayecto.

El sistema de pago es otro de los aspectos señalados por la OCU, que afirma que en muchos casos no se puede pagar directamente con tarjeta, y que es necesario registrarse en aplicaciones o plataformas específicas, lo que complica el proceso. Además, el precio no siempre se muestra de forma clara, lo que genera incertidumbre sobre el precio final del viaje.

La conclusión de este informe de la OCU es que recargar coche eléctrico en carretera España sigue siendo una experiencia irregular; y aunque la red ha crecido en número de argadores, no garantiza un uso sencillo ni fiable de los mismos en viajes largos. Además, la falta de puntos bien situados y operativos sigue siendo un problema evidente.

La organización ha recordado que para que los desplazamientos largos sean una opción real para todos los conductores, no basta con aumentar el número de estaciones, sino que es necesario que estén bien repartidas, funcionen correctamente y permitan un uso sencillo sin barreras añadidas en mitad de un viaje.

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