Los bajos costes laborales y las energías renovables están impulsando la industria española del automóvil, que solo algunos meses ha visto cómo los mayores fabricantes de Europa están adjudicando la producción de nuevos coches eléctricos a las fábricas españolas, de manera que nunca en su historia las fábricas españolas de coches habían recibido una carga de trabajo tan importante, lo que viene a blindar su futuro a medio plazo.
Las marcas europeas están reaccionando a la llegada de las firmas chinas, que a falta de tradición están haciendo valer su bajo precio para ganar cuota de mercado en Europa. De esta manera, el precio es a día de hoy el mejor argumento de las marcas chinas, lo que está obligando a los fabricantes europeos a dejar de lado la rentabilidad y apostar por bajar los costes para lograr competir en un mercado muy exigente.
Así las cosas, la única manera que están encontrando los fabricantes para vender barato es fabricar barato, y España es a día de hoy uno de los países más económicos de la UE para producir un coche por el coste salarial y por el precio de la energía renovable.
De esta manera nuestro país se ha convertido en el único de Europa en el que las fábricas de coches están recibiendo nuevos modelos casi a diario, lo que supone una buena noticia.
El caso es que hace ya algunos meses que el grupo Volkswagen confirmaba su apuesta por España al certificar la producción de cuatro nuevos modelos entre sus fábricas de Martorell (Barcelona) y Landaben (Navarra), se trata de los Cupra Raval, Skoda Epiq, VW ID.Polo y VW ID.2 All.
A estos cuatro coches, hay que sumar la nueva fábrica de baterías de Sagunto, una de las mayores de Europa y que está destinada a crear un ecosistema productivo de coches eléctricos. Stellantis está poniendo en marcha un proyecto similar, en este caso incluye una nueva fábrica de baterías en Figueruelas, Zaragoza, junto a CATL, que debe abastecer la demanda de baterías de la planta, donde la firma acaba de confirmar la producción del Leapmotor B10, un SUV urbano, así como los nuevos Opel Corsa y Lancia Ypsilon eléctricos.
El último en mover ficha ha sido Renault, que ha confirmado un nuevo plan industrial para España que incluye la fabricación entre Palencia y Valladolid de dos nuevos coches eléctricos urbanos y de un nuevo híbrido de autonomía extendida, un conjunto que debería coronarse con una fábrica de baterías en algún momento, pues importarlas sale carísimo por su elevado peso.
Así las cosas, el coche eléctrico se ha convertido en una verdadera batería de impulso para España, que tiene puesto en este tipo de movilidad parte de su futuro industrial y millones de puestos de trabajo.
