Europa ha dejado claro que seguirá apretando a la combustión tradicional, a pesar de ser más benevolente con los fabricantes en lo que respecta a las multas por exceso de emisiones. Sin embargo, eso no significa que se renuncie a controlar a los coches eléctricos, sino todo lo contrario.
La Unión Europea estaría preparando una normativa, que fue registrada a finales del pasado año, que obligará, según todos los indicios, a "rascarse el bolsillo" a los propetarios de un coche eléctrico.
Parece que Bruselas pretende que, como ya sudece con los electrodomésticos, que cuentan con una etiqueta que califica su gasto energético, los coches eléctricos también dispongan de una pegatina que presente una escala de colores para indicar la clase de eficiencia energética del aparato, y cuánta electricidad consume al cabo de un año.
A día de hoy, Europa obliga a ofrecer una clasificación similar en los coches nuevos, pero no muestra cuánta energía utiliza el vehículo, sino son sus emisiones de CO2, que son mayores o menores en función de la tecnología implicada y del tamaño.
Se trata de un sistema de eficiencia que se pretende trasladar a los coches eléctricos y a los híbridos enchufables (PHEV), y que no está previsto que cambie, por lo que la calificación con la primera letra del alfabeto se le asignará a los coches eléctricos más eficientes y la «F» para los más consumidores.
Por ahora, las cifras específicas relativas al consumo de energía no se han definido, pero la idea pasa porque la calificación "A" sea para los coches eléctricos que consuman hasta 14 kWh cada 100 kilómetros. De 14 a 16 kWh, la calificación energética "B", entre 16 y 18 kWh, la "C", y así sucesivamente.
Europa pretende que los fabricantes sean mucho más claros al transmitir la información de las prestaciones de los coches eléctricos a los interesados, como ya ocurre con la autonomía máxima con una carga, que han de desglosar, al menos, con el consumo en ciclo combinado y en ciudad.
Para el organismo competente, el trasfondo no es que los interesados en los coches eléctricos puedan comprobar la diferencia en el consumo de electricidad entre un urbano y un gran SUV, sino que va mucho más allá. Y sí, esta medida no sólo es informativa, también es recaudatoria, porque lo que gastas es lo que tendrás que pagar en impuestos, especialmente locales.
De esta manera, parece que eso de que los coches eléctricos pueden estar exentos del impuesto de tracción mecánica en algunas ciudades está próximo a terminarse con esta medida, sobre todo en los que más consumen. Además, esta novedad regulatoria para los eléctricos y PHEV no es sólo para los coches nuevos, sino también para los usados y los vehículos comerciales, de manera que los vendedores de coches de ocasión tendrán que utilizar la información contenida en una base de datos y obtener las etiquetas correspondientes para poder vender estos modelos de bajas, o cero emisiones, y será de obligado cumplimiento como otras directivas europeas.
