Hace algún tiempo, el Ministerio de Medio Ambiente de Taiwán activó un sistema estatal para pagar elevados incentivos a ciudadanos y empresas que sustituyeran sus coches y scooters de gasolina o diésel por eléctricos. Desde entonces se han reemplazado ya 124.798 vehículos y, según cifras oficiales, la reducción acumulada “alcanzó las 529.212 toneladas de CO₂ equivalente” hasta finales de 2025.
En Taiwán, con una población de 23 millones de habitantes, circulan más de 14 millones de scooters, y en ciudades superpobladas como Taipéi o Kaohsiung, las motocicletas superan ampliamente en número a los coches y el transporte por carretera es uno de los principales focos de contaminación urbana.
Cuenta Motorpasion que el programa de ayudas funciona a través de una plataforma pública que conecta a propietarios de vehículos de combustibles fósiles con proyectos de sustitución impulsados por el ministerio y por otros promotores, incluidos organismos públicos y entidades privadas. Pueden solicitarlo mayores de 18 años, residentes extranjeros con permiso legal y empresas.
Quien sustituya una scooter de gasolina por una eléctrica puede recibir al menos 3.300 nuevos dólares taiwaneses (NT$) o unos 95 euros al cambio, sumando incentivos por reciclaje, subvención por reducción de contaminación y compensación por carbono. En cuanto a plazos, el trámite debe hacerse en un máximo de dos años desde la compra del nuevo vehículo.
En coches, las cifras aumentan, de manera que cambiar un diésel pequeño o camión ligero por un eléctrico puede generar hasta 16.000 NT$ (unos 460 euros), mientras que si el sustituto es híbrido la ayuda es menor. En gasolina, la compensación máxima ronda los 13.000 NT$ (casi 380 euros) si se pasa a eléctrico.
A estas cantidades pueden añadirse ayudas adicionales vinculadas a proyectos de reducción de contaminación impulsados por ministerios y gobiernos locales. En ese caso, el solicitante debe elegir uno de los programas disponibles, ya que los créditos de reducción se asignan a una sola entidad.
En comparación, las cifras de estas ayudas son inferiores a las del Plan Auto+ en España, pero en proporción al mercado local tienen mucho más peso, ya que un scooter eléctrico en Taiwán puede rondar los 30.000 NT$ (unos 900 euros) y la ayuda máxima para algunos vehículos alcanza los 16.000 NT$ (alrededor de 460 euros), casi la mitad del salario mínimo mensual del país, fijado en 29.500 NT$ (unos 780 euros).
En ese contexto, el incentivo influye de verdad en la decisión de compra y acerca el cambio a los usuarios. Además, el plan funciona porque no parte de cero, ya que Taiwán cuenta con una red muy extendida de scooters eléctricos, estaciones de carga y de intercambio de baterías en entornos urbanos, lo que facilita mucho el día a día de los usuarios.
De esta manera, las ayudas aceleran una transición que ya tenía base cierta base estructural, y los casi 125.000 vehículos retirados demuestran que, con red e incentivos, la electrificación avanza.
