Un estudio demuestra que la red eléctrica del futuro no tiene que ser más grande, sino más eficiente

Un estudio demuestra que la red eléctrica del futuro no tiene que ser más grande, sino más eficiente

Un estudio reciente de The Brattle Group para EnergyHub ha demostrado que la red eléctrica cecesaria para cargar los coches eléctricos no tiene por qué ser más grande, sino que debe ser mejor utilizada, es decir, que en lugar de ampliar la capacidad de la red, esta debería distribuirse de forma inteligente en el momento en que cada vehículo carga, dentro de la ventana de tiempo en que permanece estacionado.

 

Un estudio publicado en Nature Energy ya había alertado que la demanda punta de electricidad podría aumentar hasta un 25 % con la adopción prevista de coches eléctricos, y hasta un 50% en un escenario de electrificación total del parque móvil, siendo los controles locales no coordinados y la carga doméstica masiva los principales factores de tensión para la red.

La respuesta lógica sería de aumentar la infraestructura para adecuarse a esa demanda. Sin embargo, la investigación de The Brattle Group va en sentido contrario, y basada en datos reales de 58 propietarios de vehículos eléctricos en el estado de Washington, llega a la conclusión de que el problema no es cuánta energía consumen los coches eléctricos, sino cuándo lo hacen.

Este patrón se repite en mercados donde la cuota del coche eléctrico en el parque móvil es significativa, como California donde, con más de 2,5 millones de coches cero emisiones, miles de conductores llegan a casa al mismo tiempo y enchufan el coche simultáneamente. Este pico de demanda concentrado en pocas horas tensiona transformadores, líneas secundarias y subestaciones urbanas que no fueron diseñadas para soportarlo. Allí, la solución tradicional, que pasa por reforzar la red con nuevos transformadores y más cableado, es costosa y, además, la pagan todos los consumidores, tengan o no coche eléctrico.

El informe propone algo radicalmente distinto: la carga gestionada activa. En lugar de ampliar la capacidad de la red, se trata de distribuir de forma inteligente el momento en que cada vehículo carga, dentro de la ventana de tiempo en que permanece estacionado.

El resultado, según los autores, puede ser espectacular, ya que con esta estrategia se podria duplicar la capacidad de la red para absorber más coches eléctricos sin necesidad de grandes obras.

La carga gestionada, u organizada, no implica que el conductor pierda el control absoluto sobre ello ni que por la mañana siga con la batería a 5 % de carga, ya que las plataformas más avanzadas analizan los hábitos reales de uso de cada propietario y garantizan que el vehículo esté cargado para la hora en que habitualmente se utiliza.

El reto principal, más que técnico, es de confianza, y consiste en convencer al usuario de que ceder el control del momento de carga no supone ningún riesgo práctico.

Empresas como ev.energy, Kaluza o WeaveGrid ya están desarrollando programas piloto que agregan de forma inteligente la demanda de miles de vehículos, creando lo que se conoce como centrales eléctricas virtuales, capaces de equilibrar el consumo sin necesidad de generar más energía.

El estudio subraya que la clave está en anticiparse, de manera que si estos sistemas se implementan antes de que la adopción del vehículo eléctrico sea verdaderamente masiva, el ahorro en infraestructura es mucho mayor.

Más allá del ahorro económico, el impacto ambiental es también significativo, ya que suavizar los picos de consumo reduce la necesidad de activar centrales térmicas de respaldo más contaminantes y facilita la integración de energías renovables, aprovechando las horas de mayor generación solar o eólica.

Lo que propone EnergyHub, al final, es que antes de invertir en más obras y más cobre, se explote la flexibilidad que los propios vehículos eléctricos ya ofrecen. De esta manera, la red del futuro no tiene por qué ser más grande, solo necesita ser más inteligente.

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