Una docena de fabricantes de automoción minimiza sus planes para el coche eléctrico

Una docena de fabricantes de automoción minimiza sus planes para el coche eléctrico

La industria de la automocion internacional pasa por un cambio de paradigma abandonando la carrera acelerada hacia la electrificación para abrazar un repliegue estratégico, de manera que un total de 12 fabricantes de automóviles a nivel mundial estarían reduciendo sus planes para la fabricación de coches eléctricos ante la persistente demanda de motores de combustión y el retroceso de las políticas de apoyo.

 

Se trata de un giro que no parte únicamente de las preferencias del consumidor, sino de un entorno económico y político que se ha vuelto hostil para las metas de las emisiones fijadas por las instituciones.

Uno de los casos más representativos de este cambio es el de Honda, que acaba de abandonar su plan de dejar de fabricar coches con motor de combustión para 2040 con unas consecuencias financieras profundas, ya que la compañía ha pronosticado unas pérdidas de 16.000 millones de dólares en los próximos dos años debido a la revisión de su estrategia para los coches eléctricos. 

Este anuncio es significativo ya que, con la cancelación de diversos modelos clave de su futura Serie 0 eléctrica para reorientarse hacia los híbridos, la compañía afronta un año fiscal 2026 con pérdidas estimadas en 14.000 millones de euros. 

Pero Honda no está sola en esta reestructuración general, de manera que compañías como Mercedes-Benz, Ford, Stellantis o Volvo Cars también han reducido sus objetivos de vehículos totalmente eléctricos, al detectar que el mercado masivo no está adoptando la tecnología con la rapidez necesaria para justificar el cese de los motores tradicionales. Este ajuste de expectativas se ha extendido incluso a los segmentos de mayor poder adquisitivo, llegando a afectar a marcas de lujo como Rolls-Royce, propiedad de BMW, que acaba de anunciar que seguirá fabricando vehículos con motor de gasolina más allá de 2030.

En 2023, la firma británica lanzó el Spectre, uno de los primeros modelos de ultra-lujo 100 % eléctricos, pero la recepción general de la tecnología ha enfriado los ánimos. Según Chris Brownridge, director ejecutivo de Rolls-Royce Motor Cars, “desde el lanzamiento del Rolls-Royce Spectre, el mundo ha cambiado”. Ante este escenario, el directivo ha recalcado que la compañía seguirá adelante con los lanzamientos de coches eléctricos, pero que al mismo tiempo continuará vendiendo automóviles con el tradicional motor de gasolina V12 de la marca.

Otras firmas de prestigio han seguido pasos similares, de maera que Bentley, Lotus, Audi y Porsche ya han reducido sus planes para convertirse en vehículos totalmente eléctricos, o en un 80 %, durante la próxima década, y muchos han optado por ampliar la disponibilidad de coches híbridos enchufables en sus gamas.

En el caso de Audi, su CEO, Gernot Döllner, ha confirmado que la marca alargará la vida de los motores térmicos de manera oficial. En este sentido, ha detallado que “hemos decidido extender la producción más allá de las fechas de finalización comunicadas en el pasado”.

Para marcas donde el rendimiento y la experiencia sensorial son el pilar de su identidad, la resistencia al coche eléctrico es aún más palpable, de forma que Lamborghini, propiedad de Volkswagen, abandonó recientemente su plan de lanzar su primer coche totalmente eléctrico, el Lanzador, para 2030; y en su lugar, el modelo se convertirá en híbrido enchufable. El director ejecutivo de la firma italiana, Stephan Winkelmann, ha comentado sobre este hecho que “el índice de rechazo a los coches totalmente eléctricos está aumentando”, declaró Winkelmann. Para el directivo, la pérdida del componente sensorial es un obstáculo insalvable para muchos clientes: “La parte emocional [de un Lamborghini] reside en la vibración del coche, en cómo se maneja, en cómo se frena, y uno de los factores más importantes en el rechazo a los coches totalmente eléctricos era la ausencia del sonido del motor”.

Ferrari, por su parte, ha tomado una postura intermedia, y aunque el año pasado redujo a la mitad su objetivo de producción de vehículos eléctricos para 2030, la marca sigue adelante con su primer modelo eléctrico, el Luce, para el cual comenzará a aceptar pedidos en mayo. La estrategia de Maranello busca proporcionar la misma “emoción al volante” tanto si el coche es de gasolina, híbrido o eléctrico; por lo que su consejero delegado, Benedetto Vigna, ha afirmado que "Ferrari no obligará a los aficionados a renunciar al rugido característico de sus motores de gasolina, manteniendo una oferta diversificada que respete la tradición de la marca".

Más allá de las sensaciones al volante, los factores geopolíticos han jugado un papel determinante en este retroceso industrial, de manera que desde que Donald Trump llegó al poder, su administración ha eliminado los créditos fiscales federales para quienes compran vehículos eléctricos, recortando el gasto en infraestructura de recarga y suavizando los objetivos de emisiones vehiculares. En paralelo, la Unión Europea también ha flexibilizado sus objetivos de emisiones, eliminando la presión regulatoria que obligaba a los fabricantes a una transición forzosa. 

Este cambio de rumbo tiene un coste económico masivo, y según cálculos de Financial Times estos cambios en las estrategias de vehículos eléctricos, incluidos los lanzamientos de automóviles cancelados y los planes de inversión, le han costado a la industria automotriz mundial al menos 75.000 millones de dólares en el último año.

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