Aunque los coches eléctricos llevan varios años en las carreteras, se basan en una tecnología relativamente nueva que necesita ajustes. La expansion de este sistema de movilidad está obligando a los fabricantes y a las administraciones a adaptar ciertas normativas, un contexto en el que China está marcando el camino. Ahora le toca el turno a las baterias.
China es el mayor mercado mundial del coche eléctrico, por lo que cualquier cambio normativo que tenga lugar dentro de sus fronteras acabará, sin duda, teniendo repercusión en la industria mundial. Ahora, el gobierno de este país asiático ha endurecido el reglamento de las baterías de los coches eléctricos, una situacion que afectará a los fabricantes del resto del planeta.
A partir de ahora la normativa china obligará a los fabricantes y proveedores de baterías a crear sistemas capaces de evitar incendios o explosiones si sufren un fallo térmico. Es decir, esta actualización de las reglas reforzará la seguridad en torno a los coches eléctricos, una situación que, debido a la expansión de sus marcas por todo el planeta, terminará implantándose en otras regiones del mundo como Europa.
El principal cambio consiste en que, hasta la fecha, los fabricantes tenían la obligación de crear sistemas capaces de detectar los incidentes para avisar al conductor con cinco minutos de margen; sin embargo, ahora las baterías tendrán que estar preparadas para no incendiarse ni explotar aunque haya una fuga térmica.
Estas nuevas normativas reciben el nombre de GB 38031-2025 y GB 18384-2025, y para acreditar su cumplimiento los fabricantes deberán superar diversas pruebas de homologación que serán más estrictasla actualidad.
Estas pruebas simulan la propagación térmica dentro de las baterías y comprueban que el sistema reacciona de tal manera que los ocupantes del vehículo no están expuestos a ningún peligro.
Además, la normativa obliga a las baterías a superar pruebas de impacto en los bajos de los vehículos, y a demostrar su resistencia a cortocircuitos tras 300 ciclos de carga rápida.
Por otra parte, exige un sistema manual de desconexión que permita aislar el circuito de alta tensión en situaciones extremas.
Está claro que todos estos cambios van a tener un impacto directo en la industria de las baterías de todo el mundo, ya que los grandes fabricantes chinos también suministran baterías a otras compañias.

