Un estudio señala que el coche eléctrico podría salvar 9 millones de vidas al reducir la contaminación

Un estudio señala que el coche eléctrico podría salvar 9 millones de vidas al reducir la contaminación

Un estudio publicado por el Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) ha revelado que acelerar la adopción de los coches eléctricos podría salvar la vida de 8,8 millones de personas en todo el mundo de aquí al año 2050, ya que según concluye, las emisiones derivadas del transporte por carretera provocan una muerte prematura cada 45 segundos a nivel global.

 

La contaminación provocada por partículas finas y gases nocivos no solo afecta a la población adulta, sino que también es responsable de un nuevo caso de asma infantil cada dos minutos; y el transporte es el origen de casi la mitad de la contaminación por partículas finas en suspensión registrada en las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que sitúa a la automoción en el centro de las políticas de sanidad ambiental.

La investigación del ICCT analiza la evolución de la calidad del aire bajo diferentes proyecciones normativas e industriales, de manera que si el mercado internacional mantiene el rumbo fijado por las políticas vigentes desde 2025, el crecimiento del parque automovilístico global provocará que las muertes prematuras anuales aumenten un 74 % para el año 2050, reduciendo el intervalo de los fallecimientos a uno cada 26 segundos.

Esta tendencia se agravará debido a la brecha regulatoria entre las diferentes regiones, ya que mientras las economías de ingresos altos logran rejuvenecer su parque automovilístico, los países de medianos y bajos ingresos absorben una mayor proporción de vehículos antiguos y contaminantes, incrementando la desigualdad sanitaria global.

Frente a esta proyección, el estudio plantea un escenario en el que se implementen normativas orientadas a que el 100 % de las ventas globales de vehículos sean eléctricas para 2045, unobjetivo implicaría alcanzar la electrificación total en los segmentos de vehículos ligeros para 2040, e introducir de forma anticipada regulaciones estrictas en mercados clave.

De consolidarse esta trayectoria, las muertes prematuras acumuladas se reducirían en un 63 % y los casos de asma infantil descenderían en un 80 % respecto a la tendencia actual, consolidando una de las mayores victorias en salud pública del siglo XXI.

Al evaluar las estrategias de descarbonización, la atención se dirige habitualmente hacia el coche eléctrico de uso particular debido a su volumen en las calles; no obstante, el análisis del ICCT subraya que el verdadero catalizador para limpiar el aire de las ciudades es la electrificación del transporte pesado, de manera que aunque los camiones y autobuses representan una fracción minoritaria del parque móvil global, su nivel de emisiones por kilómetro recorrido y sus ciclos de trabajo continuo hacen que generen más volumen de contaminantes precursores de partículas finas que todos los turismos en circulación.

La adopción de arquitecturas de carga de alta potencia y sistemas de propulsión eléctrica en camiones de gran tonelaje ofrece de esta manera un beneficio sanitario por unidad reemplazada muy superior al de cualquier utilitario, razón por la cual, el estudio enfatiza que los calendarios de transición no deben obviar al transporte de mercancías.

Las conclusiones del informe se centran en los efectos directos de la contaminación del aire en la salud humana a nivel local, y no contabilizan las consecuencias indirectas derivadas del cambio climático. En este contexto, la sustitución de los motores de combustión interna elimina la emisión local de dióxido de nitrógeno y partículas sólidas, mejorando de forma inmediata el entorno en el que conviven los ciudadanos, con independencia de los beneficios macroeconómicos relacionados con la reducción de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono.

El desarrollo de plataformas optimizadas para vehículos urbanos eléctricos de bajo coste y la renovación de flotas comerciales pesadas se perfilan como los pilares esenciales para mitigar una crisis sanitaria que apenas se percibe pero que está presente. Así las cosas, a transición hacia el coche eléctrico deja de ser un simple desafío de ingeniería o una meta de reducción de emisiones corporativas para consolidarse como una herramienta de protección para la población mundial.

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