Bruselas multará a los coches eléctricos que permanezcan conectados más de seis horas a un punto público

Bruselas multará a los coches eléctricos que permanezcan conectados más de seis horas a un punto público

El coche eléctrico no solo necesita más cargadores, sino que los que están activos no estén ocupados como si fueran aparcamientos en perpetuidad. Para evitar esta absurda situacion, desde otoño Bruselas actuará sobre esa acción incívica aplicando multas de 0,06 euros por minuto a los vehículos eléctricos que permanezcan conectados a una estación pública durante más de seis horas.

 

En más de una ocasión, quien más quien menos se ha cruzado con un punto de carga de coche eléctrico ocupado por un motor de combustión o, lo que es más preocupante, con un coche enchufable que no está cargando. Desde otoño, en Bruselas la cosa va a cambiar, ya que en la capital belga han decidido actuar sobre esa acción incívica, de manera que a partir del 1 de octubre, el Gobierno de la Región de Bruselas-Capital aplicará una tarifa de rotación de 0,06 euros por minuto a los vehículos eléctricos que permanezcan conectados a una estación pública durante más de seis horas

Queda claro que no penalizan la carga, sino prolongar la ocupación del punto cuando el uso deja de responder a una necesidad energética razonable.

Lejos de ser una multa, la sancion se aplicará como una especie de tasa por bloqueo, cuyo objetivo es mejorar la disponibilidad de una red que sigue mes a mes creciendo, pero que ya empieza a sufrir los problemas propios de cualquier infraestructura compartida en una ciudad muy poblada.

En palabras de la secretaria de Estado de Energía de Bruselas, Audrey Henry, las estaciones de recarga “no son plazas de aparcamiento”, una obviedad que resume perfectamente el problema.

Para ponerlo en contexto, el operador regional Sibelga ha dado números concretos, tras lo que se ha conocid0 que la duración media de ocupación de los puntos públicos en Bruselas alcanza las 6 horas y media, mientras que una recarga habitual de 18 kWh necesita alrededor de 2 horas y 20 minutos. Parece que la realidad responde a diferentes variables como los horarios, la falta de garaje, la rutina urbana o la comodidad, pero el efecto sobre el resto de usuarios es el mismo: el punto queda inutilizado mucho más tiempo del necesario.

En Bruselas, solo cerca del 10 % de los hogares dispone de garaje privado, de modo que buena parte de los usuarios de coche eléctrico depende de la recarga pública o semipública. En ese contexto, cada cargador tiene una función más sensible que en zonas residenciales con plazas privadas de estacionamiento, y si el punto se bloquea durante horas, no solo se retrasa una sesión de carga, sino que se reduce la confianza en todo el sistema.

La región cuenta actualmente con unos 9.779 puntos de recarga públicos y aspira a llegar a 22.000 puntos accesibles en 2035. El despliegue avanza, pero la ocupación prolongada demuestra que instalar más infraestructura no resuelve por sí solo todos los problemas, y que también es necesario regular su uso.

La medida llega mientras el vehículo eléctrico gana peso en Bruselas, y cerca de uno de cada cuatro turismos nuevos matriculados en la región ya es eléctrico puro, y entre los coches de empresa la cuota alcanza el 61 %.

En otras ciudades belgas como Amberes se cobra una tarifa de bloqueo por minuto cuando el vehículo ha alcanzado la carga completa, mientras que en Gante, la penalización es de 3,60 euros por hora si el coche permanece demasiado tiempo en un punto público después de completar el proceso de recarga.

De esta manera, ha quedado claro que Bruselas no ha inventado el mecanismo, pero lo ha llevado a una región donde la dependencia de la vía pública es especialmente alta.

España debería mirar esta situación con atención, ya que en las zonas de bajas emisiones, el crecimiento del parque eléctrico y la falta de garaje privado en muchas áreas urbanas harán que la recarga pública gane peso en los próximos años; y si los puntos se tratan como aparcamientos gratuitos o semigratuitos, la percepción del usuario empeorará aunque el número total de cargadores aumente.

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