El sector del coche eléctrico en China está abordando una etapa decisiva marcada por la presión competitiva y la caída de márgenes. En este contexto, el presidente y fundador de BYD, Wang Chuanfu, ha advertido de que la industria está entrando en una “fase de eliminación brutal”, un proceso de consolidación en el que solo las empresas más fuertes sobrevivirán.
Estas declaraciones llegan tras la presentación de resultados de 2025, en los que BYD registró una caída del 19 % en su beneficio neto anual pese a mantener un récord de ventas de 4,6 millones de vehículos, un ajuste que confirma el impacto de la guerra de precios que sacude al mayor mercado automovilístico del mundo.
La estrategia de descuentos agresivos para competir con fabricantes como Geely, Xiaomi o Huawei ha permitido a BYD liderar en volumen, pero a costa de una fuerte erosión de rentabilidad.
El propio Wang Chuanfu ha reconocido que el sector ha alcanzado un “punto de ebullición”, donde el crecimiento en ventas ya no garantiza beneficios sostenibles.
La compañía, que ha llegado a superar a Tesla en volumen global de vehículos eléctricos, ha visto cómo el precio medio por unidad cae de forma significativa en el mercado chino; y el endurecimiento de la competencia la ha llevado a adoptar medidas internas de eficiencia, incluyendo un ajuste de plantilla cercano a 100.000 empleados, equivalente a alrededor del 10 % de su fuerza laboral.
La compañía sostiene que su ventaja competitiva reside en su integración vertical, incluida la producción propia de baterías y chips, y en su equipo de más de 120.000 ingenieros, clave para sostener la innovación en un entorno de alta presión.
Ante la debilidad del mercado interno, donde las ventas han mostrado signos de retroceso durante varios meses, BYD está acelerando su estrategia global, y ha elevado su objetivo de ventas internacionales para 2026 hasta los 1,5 millones de vehículos, con la intención de que los mercados exteriores representen una parte sustancial de su crecimiento futuro. En estas regiones, los márgenes son más altos que en China, lo que permite compensar la guerra de precios doméstica.
China llegó a albergar más de 300 fabricantes de vehículos eléctricos, pero el número se ha reducido drásticamente en los últimos años, y actualmente operan poco más de un centenar, aunque el sector ya anticipa una nueva ola de consolidación.
En este contexto, los nalistas advierten de que incluso líderes como BYD podrían sufrir si la presión de precios continúa, lo que aceleraría la salida de actores más pequeños sin capacidad financiera o tecnológica suficiente.
Para mercados como el europeo, incluido España, esta fase de ajuste tiene un doble efecto. Por un lado, una mayor llegada de modelos eléctricos chinos a precios competitivos por un lado, y por otro, la posible desaparición de marcas emergentes en los próximos años.

